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Cómo Manejar la Culpa en la Madre que Trabaja

Desde tiempos remotos, la madre es quien, en su mayoría, se ha hecho cargo directo del cuidado de los hijos mientras que el rol del padre se centraba más en ser un proveedor de alimentos, privilegios y comodidades.

A pesar del cambio que se ha dado en estos dos roles con el transcurrir de los años, esta permutación socio-familiar sigue causando desequilibrio tanto en el hombre, que ya no parece sentirse capaz, ni le resulta necesario mantener a su pareja y/o familia y a la mujer, que al darse cuenta de la importancia de su ingreso o necesidades personales, siente culpa al dejar a sus hijos al cuidado de otros.

En el caso específico de la madre trabajadora, la culpa suele darse por pensamientos negativos y dudas infringidas por la sociedad –y por sí misma- en su proceso de enseñanza/aprendizaje  de los valores. Frases como “los niños están mejor con su madre”, “los hijos no deberían ser cuidados por nadie más que por la madre”, “la mujer debe quedar en casa hasta que a los hijos les toque ir a la escuela”, etc. suelen corromper la tranquilidad mental de la mujer que desea salir de la casa y trabajar, ya sea para sentirse activa, por el disfrute de trabajar, para alimentar su independencia o para dar mayor bienestar a sus hijos.

Aquí algunas pautas y reflexiones para manejar la culpa por dejar a sus hijos al cuidado de otros e ir a trabajar; ya sea para sacar adelante a su familia o por simple disfrute:

  • Comprenda que en la vida hay más de un rol que desempeñar y hay que buscar un equilibrio entre ellos. La culpa no ayuda a este equilibrio, por el contrario, sabotea el proceso. Esos roles son: como persona, como pareja (si la hay), como ente social (amistades, comunidad), como madre, como miembro de una familia (hermana, hija, etc), con ente laboral. Si decidimos desempeñar todos estos con responsabilidad ¿de qué sirve la culpa?
  • Desmitifique los conceptos de “madre”, “supermamá” y “buena madre”, sustitúyalo por el de “madre comprometida” que entiende y valora en sí misma las actividades que lleva a cabo con fines benignos para todos.
  • Entienda que cada persona en este mundo está haciendo el máximo que puede de acuerdo a sus herramientas psicológicas, emocionales, financieras… actuales. Usted no es la excepción. Acepte esta realidad y la culpa pasará a la historia. 
  • Cambie el pensamiento de “estoy dejando a mi hijo por tener que ir a trabajar” -lo cual pone al trabajo como algo negativo-, por “estoy dejando a mi hijo en buenas manos mientras hago algo necesario para ofrecerle mejor nivel de vida y oportunidades”, el cual sitúa al trabajo en un lado más positivo.
  • Si no siente que la persona a la que deja a su hijo es competente para lo que usted desea, busque alternativas, siempre hay más cosas y diferentes a las que usted conoce. Salga y consígale una mejor cuidadora o colegio para su hijo. Siempre hay alternativas, solo hay que dar con ellas.
  • Manténgase alejada de relaciones de pareja, laborales, de amigos o familiares que apoyen la coerción de la mujer a través del rol de ser madre o de cualquier otro rol.
  • Convénzase de que usted tiene derecho a desempeñar otros roles en su vida, además del de ser madre. Estos roles son necesarios para la salud mental, física y emocional de todo ser humano, sea hombre o mujer.
  • Revise sus metas de vida (sobretodo laborales en este momento) y póngales fecha. No es lo mismo decir: “toda la vida tendré que trabajar sin ver a mis hijos crecer” a decir, “por 14 meses trabajaré turno completo y luego reduciré la jornada 2 horas diarias para estar más tiempo con mis hijos”.
  • Recuerde que una persona frustrada es más vulnerable a la irritación (ante sus hijos), que alguien que se sabe merecedora y trabajadora de su proyecto de vida saludable.
  • Comprenda que en la enseñanza de algunas cosas a sus hijos que sus hijos necesitan aprender, otros pueden hacer mejor papel que usted misma. Cada quien se prepara para desempeñar una determinada labor, a lo mejor usted se ha preparado mejor para ser oficinista que para ser maestra de sus hijos, por ejemplo.
  • Haga una lista de cosas que le gustaría hacer con su hijo cuando esté con él como: leer cuento juntos por 10 minutos, cantar 10 canciones inspiradoras, ver su película favorita, llevarlo al cine, bailar con él, abrazarle por 5 minutos mientras le dice cuán importante es para usted, etc.
  • La vida no ofrece oportunidad de ensayo pero si nos permite aprender para hacerlo cada día mejor que el anterior.

Hasta la próxima reflexión.

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